lunes, 28 de mayo de 2012


Comic Con 2012; the chilean way


El fin de semana pasado se realizó la Comic Con Chile, paraíso ñoño considerando el peso del nombre del evento, cuyo referente es la original y bakán Comic Con de Sandiego. Hasta ahí no más llegan las similitudes entre ambas; sólo el nombre. No se trata de hacer la comparación obvia con respecto al presupuesto, nadie en su sano juicio puede esperar el nivel de producción que este tipo de eventos tienen en la tierra que les dio origen, pero hay cosas que simplemente son imperdonables y que se podrían hacer bien incluso con el presupuesto de lo que sale imprimir para los organizadores un programa bien hecho y organizado. Y algo de imaginación, que sale gratis.
Pero no fue así.
En su segunda versión, la Comic Con volvió a mostrar de manera evidente las falencias en su organización. No se trata de detalles, considerando la importante cantidad de gente que este fin de semana repletó la Estación Mapocho, atraídos por un evento que debería ser único, pero que en la práctica no se diferencia de cualquier otro evento ñoño de los que se realizan durante el año –algunos, mucho mejor organizados-, salvo, claro está, por la presencia de tres actores internacionales muy representativos de la ñoñería actual.
No estoy hablando de presupuesto, insisto, si no de organización y criterio. No se saca nada con tener el auspicio de Fox Chile si éste va a consistir en poner una sala ridícula para 7 personas en la que se muestran trailers de películas por estrenar, cuando lo mismo se puede hacer desde la comodidad de tu casa. Estoy de acuerdo en que habrá gente que no haya visto esos sneaks preview, pero para eso, lo único que necesitan es un televisor de 42 pulgadas, buen equipo de sonido y listo, y no engañar a la gente, que hacía una cola no menor por entrar a algo que, desde afuera, parecía la mayor exclusividad del mundo… es mucho más entretenido ir a una multi-tienda a ver los televisores en 3D que el patético chiste de la Fox el fin de semana. Triste, realmente triste y, siendo sinceros, una burla.
Ahora bien, no sé en este caso de quién será la culpa: si de la Fox que mandó algo que prometía mucho más de lo que era, si de los organizadores que en realidad les daba lo mismo lo que ofreciera la Fox con tal de aparentar –muy típico del chileno, por cierto- el nivel de huevones que iban a estar apoyando el evento, o si de ambos; la Fox por mandar pura mierda y los organizadores por bajarse los pantalones y no mandarlos a la chucha.
Yo sé que no hay mucho que ofrecer y que hay que llenar con lo que sea, pero tiene que haber algo de criterio. El espacio sobró, lo cual es una reverenda estupidez considerando lo atochada que estaba la gente y lo estrecho de los pasillos. Dejaron de ocupar toda la parte superior de la estación, que no es poco, y concentraron todo en la parte baja, provocando a ratos el caos de la gente que se movía para todas partes. Estoy claro que ocupar toda la estación hubiese sido sacrificar la postal para la posteridad de los stands abarrotados de gente, pero puta la hueá, es nuestra realidad y punto, lo otro es ser simplemente estúpido.



Los stands dejaban mucho que desear. Pero mucho.
Claramente hay excepciones, como los típicos stands de comunidades ñoñas que aprovechan de exhibir sus creaciones o el mínimo funcionamiento de las mismas, o simplemente es una excusa para juntarse a pasarla bien con los comparsas que comparten sus gustos, todo muy válido y entretenido, finalmente están en un evento ñoño donde, además, aprovechan de invitar a más gente a sumarse a sus filas. Pero en lo práctico, tu propósito es ese, darte a conocer y conseguir más adeptos; en ese sentido, ¿de qué mierda sirve tener un stand lleno de naves y figuras, y no vender nada de nada? O sea, ¿para qué mierda llevar tanta tontera? ¿Para aparentar? Como si dicha colección fuera una especie de exhibición muy, pero que muy importante que vale la pena ponerla en un puesto de una feria de carácter internacional ¿Es eso lo que hacen en sus reuniones; juntarse y mostrar sus juguetes? ¡Por favor! Patético hasta decir basta.



Me pareció mucho más original y honesto el stand de, por ejemplo, la comunidad de Harry Potter, con la muestra precisa de tesoros personales, como por ejemplo, el ajedrez que realmente era hermoso y valía la pena ver. O el stand de la Sociedad Tolkien Chilena, que se esmeraron en hacer un Smaug de papel maché (¿?), y hasta vendían orfebrería que nada tenía que ver con la película, pero se entendía perfectamente dentro del espíritu artesanal que los rodeaba. O el colectivo de SteamPunk Chile que se estaban presentando y dando a conocer a la gente que, atraído por su característica estética, se acercaba a hablar con ellos y preguntarles de qué iba toda la cosa. Tentar e invitar, pero de ahí a jactarse, es muy diferente.
La parte de cómic nacional, o de los colectivos de artistas criollos dejó mucho que desear, no por la calidad de los trabajos, sino porque eran muy pocos. Ni una puta mención por alto parlante tipo feria del libro que diga “en el stand n° 8 se encuentran firmando sus dibujos y hablando con los asistentes a la Comic Con 2012 los artistas nacionales Fulano de tal y Fulana de cual”; la hueá como el soberano pico y muy, pero que muy mala onda con los representantes del arte del que, precisamente, trata la feria. ¿Y por qué tan pocos? En vez de llenar de gente que se dedique a esto –que cada vez es más-, apuesto que les cobraron sus buenas lucas por poner un puesto todo cagón al que ni siquiera le hicieron propaganda como es debido, cuando en realidad deberían haber invitado a ilustradores a poner sus puestos, con precios racionales para el nivel de la feria, y llenar de trabajos independientes. Loco, pon tu stand de dibujos, danos el 10 ó el 20 % de tus ventas. Listo.
Puta, haber hablado con universidades e institutos que ofrezcan este tipo de carreras para que llevaran gente, profesores, alumnos de último año, egresados o qué sé yo, para que dieran charlas sobre cómo son los ramos, a qué se dedican, mostraran sus trabajos, y puta por último le hicieran propaganda a la carrera… pero no, claro, para eso no hay ni espacio ni ganas porque la universidad tal no lleva por nombre Warner Brothers o 20th Century Fox. Me podrán decir que en un evento de esta envergadura es lógico que se cobre por los puestos, pero recordemos que no estamos comparando presupuestos: en la original de San Diego les creo, pero no acá.



Es imperdonable que los stands de las comunidades ñoñas hayan sido más creativos que los organizadores; simplemente imperdonable. Da incluso para pensar que nunca han estado en la verdadera Comic Con, o que simplemente les da lata y los aburre soberanamente organizarla con un presupuesto tan bajo. Pero para la cantidad de gente que fue, y el precio de la entrada, me siento terriblemente estafado: $5.500 por una feria que recorres en media hora es ridículo porque, lamentablemente, ni siquiera era una feria que valía la pena ver. O sea que básicamente se pagó lo que se pagó por ver a los tres actores invitados -y los siempre aperrados cosplayers-, lo cual no tiene nada de malo, cada uno gasta la plata en lo que quiere, pero claro, como esta hueá estaba mal organizada, en vez de llevar a los actores al encuentro con los fans a una de las más de 6 salas que tiene la estación, decidieron, en toda su inteligencia, que hablaran desde un pasillo del segundo piso a la masa que se apretujaba abajo como podía, entre medio de los estrechos pasillos que los stands dejaban, por la incompetencia que ya mencioné de no distribuirlos de mejor manera.



Y obviamente que, a menos que estuvieras de frente a los putos parlantes, no se escuchaba ni un carajo. Es que hay que ser muy reverendamente estúpido, por la mierda, como tan poco criterio si esta hueá es de lógica común. ¡Foro con los fans mis pelotas! Si no es porque lo entrevistaron en distintos medios, nunca hubiera sabido qué dijo Billy Dee Williams en su estadía en Chile. Sala de las Artes, ¿cuánta gente cabe ahí? ¿400, 600 personas? El que logró entrar, bien. Y el que no, se quedó a fuera y punto. Cagó. Levántese más temprano para la otra. Pero hacer lo que se hizo el domingo, es simple ridiculez y falta de respeto.



La alimentación dentro de la feria fue otro punto de no creer. La Estación Mapocho cuenta con dos restaurantes: uno estaba destinado sólo para la producción. Me parece bien, exagerado pero bien; ni en la Feria Internacional del Libro de Santiago, que lleva mucha más gente que este evento, se hace eso. Pero bueno, da lo mismo. El otro restaurante tenía sándwiches. Pero para la FILSA, ambos restaurantes funcionan, y ambos venden almuerzos contundentes, platos preparados, no sólo sándwiches. ¿Tanto les costaba conseguirse lo mismo? El Café Cómic no dio abasto –y no tenía por qué andar supliendo las carencias de la organización al respecto-, del Doggis, ni hablar de la fila para comerse uno de los completos más malos que ofrece el mercado, y sería. Que la gente se cague de hambre no más, total, tenemos un restaurante exclusivo para la producción.
Aunque el escenario estaba bien situado, realmente no entiendo cuál fue la idea de tener una pantalla grande que no transmitía ni una mierda, excepto un video de vez en cuando, o mantener siempre el logo de la feria de fondo. O sea que, teniendo esa pantalla, sobre el escenario, mínimo que se te ocurra transmitir con cámaras lo que estaba sucediendo sobre el mismo, ¿no? O por último mostrar desde otros ángulos cómo se veía la feria. Pero nada de eso sucedió.



Lo más imperdonable fue la falta de, precisamente, ñoñería. De no ser por los asistentes y los siempre esforzados cosplayers, a la feria le faltó muchísimo nerderío, demasiado. Ni un puesto, ni uno solo que vendiera exclusivamente libros, fuente primordial de buena parte de la ñoñería. Siempre la hueá de moda, porque, claro, varios puestos tenían a George R. R. Martin como si fuera el único escritor del cual es posible conseguirse libros. Ningún autor nacional invitado a firmar, menos a dar charlas, habiendo un nicho importante de escritores nacionales que se la juegan creativamente por hacer algo distinto. Esto es grave y refleja una ignorancia suprema por parte de los organizadores. O es que, simplemente, los organizadores no son ñoños y no tienen idea de lo que están haciendo ya no sólo a nivel organizativo.
Una lata, cero exclusividad y nada de creatividad dentro de una feria que, en teoría, es una alabanza a los productos salidos precisamente de la creación. Que les quede claro que, si fue gente, fue por los artistas invitados. Así que para el próximo año dejen de dar la lata con tanta parafernalia y cobren, simplemente, por ver a los invitados extranjeros en algo más sencillo, directo y honesto.










viernes, 25 de mayo de 2012

Mayo es el mes de Star Wars!!!


Mayo es el mes de Star Wars

Había creado un blog hace años –por lo menos dos-, pero no fue sino hasta hace poco que me acordé de él, y lo más triste es que no había subido ningún tipo de contenido. Nada de nada. Ni un solo artículo. Después de pensar durante al menos dos semanas qué subir –o sea que después de pasar varias horas frente a la pantalla de mi pc, en blanco y con los dedos sobre el teclado-, me llegó la inspiración divina –o de la Fuerza- luego de estar viendo, pero no observando –como diría Sherlock-, el fondo de mi pantalla y fijarme en que tenía puesto una imagen de Darth Vader.
Lo anterior no tiene nada de novedoso, no es la primera vez que pongo de fondo una imagen de Vader, y generalmente mis imágenes las voy cambiando una vez a la semana. Claro que esta era algo especial; estaba puesta para conmemorar el Día Internacional de Star Wars, conocido en inglés como el Star Wars Day, fecha en la cual, como podrán deducir sin mayor esfuerzo, se recuerda y celebra en todo el mundo –específicamente en toda la parte del mundo que tenga algo de buen gusto- a Star Wars; la gran saga épica y espacial inventada por George Lucas, el mismo tipo que después la asesinaría despiadadamente y sin escrúpulos en mayo de 1999 con el estreno del Episodio I.
Es probable que la frase “I am your father” sea la más famosa de esta gran trilogía –episodios IV, V y VI, los otros tres corresponden a los caprichos de una mente senil rodeada de chupa penes que no fueron capaces de frenarlo o declararlo interdicto frente a la bazofia que estaba “creando”-, todo el mundo la conoce. Dicho sea de paso, la frase es probablemente una de las más famosas de la historia del cine. A juicio personal, creo que no es la más famosa de la trilogía, pero sí la mejor. La más famosa debería ser “May the Force be with you” (Que la Fuerza te acompañe, aunque la traducción correcta debiera decir algo como “que la Fuerza sea contigo”), frase que se repite a lo largo de toda la trilogía -y de las otras tres mierdas hechas por LucasArts y el Instituto APLAPLAC-. Y he aquí que el lenguaje nos regala el Star Wars Day, ya que el 4 de mayo –may the fourth, en inglés- vendría siendo un parónimo de may the Force, por lo que si decimos –en inglés- “que el cuatro de mayo sea contigo”, básicamente suena muy parecido a decir “que la Fuerza sea contigo”. Mis agradecimientos al ñoño que se le ocurrió.



Pero hay más que sólo una coincidencia sonora en todo esto; todas, absolutamente todas las películas de esta saga fueron estrenadas en el mes de mayo. Para George Lucas, que nació el 14 de mayo, probablemente esto debe ser una “coincidencia” de lo más feliz. De hecho, el Geek Pride Day, término acuñado el 2006 en España como el Día del orgullo friki, es celebrado internacionalmente el 25 de mayo, en honor al estreno de la primera película de la trilogía, A new Hope, estrenada el mentado día del año 1977. Así es, mayo es el mes más bakán del universo.
Hay razones de sobra para celebrar a Star Wars, quizás la principal es recordarle al mundo lo buena que es como historia, y hacerlos olvidar el trago amargo que significó la segunda trilogía. Hay que recordar, cada tanto, que esta historia es mucho más que los increíblemente bien logrados efectos especiales que me dejaron sin habla incluso cuando la vi en un viejo televisor en blanco y negro. O sea, hay películas actuales que tienen peores efectos especiales que los de Star Wars hace 40 años atrás.
Hay que rememorar su música, tan fácilmente identificable como recordable; creo que todo el mundo se emociona un poco –ok, vale, quizás no todo el mundo y sólo los fanáticos- cuando escuchan el opening y se imaginan de inmediato esas enormes letras amarillas perdiéndose en el espacio de una galaxia muy, muy lejana. Pero no sólo el opening, temas como la marcha imperial, el tema de la cantina, la batalla contra la primera Estrella de la Muerte, la tristemente célebre Duel of the Fates; Dios, si hasta la fanfarria de la 20th Century Fox se luce como nunca en estas películas.


Es bueno recordar, insisto, en lo icónico de estas películas, en el inconmensurable aporte, como el universo estrellado que sirve de telón de fondo, a la historia del cine moderno. A estas alturas Star Wars es parte de una herencia cultural de tiempos que se nos antojan lejanos pero que en realidad sucedieron ayer, cuando el mundo vivía polarizado y con el temor de que una debacle nuclear acabar con todo el planeta. En plena Guerra Fría, Lucas desarrolló esta ópera galáctica –como ha sido llamada- que hablaba sobre lo peligroso de los totalitarismos y la falta de libertad, representada en un Imperio Galáctico, tremendamente plúmbeo y uniformado que recordaba peligrosamente la cercanía que unía a esa generación con la Alemania de Hitler. Probablemente no hay escena más poderosa como reflejo de esto que aquella en que un confiado y enérgico Moff Tarkin tranquiliza a una acalorada audiencia que discutía sobre lo peligroso que era retener a la Princesa Leia, diciéndoles que ya daba todo lo mismo porque el Emperador acababa de cagarse en el Senado Galáctico suprimiendo definitivamente la democracia en la galaxia, dejando todo el control del universo a los operarios de la Estrella de la Muerte. Igual como que eso acojona a cualquiera.


Hay que recordar y homenajear a Star Wars porque llenó al cine de escenas para la posteridad. Puede ser sólo opinión mía, pero hagan el siguiente ejercicio en sus mentes: fanfarria de la 20th Century Fox, silencio intenso y epígrafe A long time ago in a galaxy far, far away… explosión de la orquesta sinfónica de la mano de Williams y grandes letras amarillas en el universo que se alejan a lo desconocido, Star Wars, Episode IV (¡cuatro po’ weón, cuatro!), A New Hope, un prólogo de lo más intenso con la aún más intensa sinfonía de fondo, pequeño adagio musical y luego una nave que aparece a tus espaldas perseguida por un Star Destroyer INTERMINABLE. Dos robots que hablan algo preocupados –bueno, uno más que otro-, disparos de pistolas láser entre la nave abordada y la nave atacante, soldados imperiales de blanco riguroso que parecen robots fabricados en masa de lo iguales que son –jajaja, fabricados en masa de lo iguales que son, ¿entienden?, buenísima-, silencio en la nave y posición rígida; de entre el humo de la batalla, aparece ÉL. Menos de 10 minutos de película y lo épico supera cualquier pronóstico.
Eso considerando sólo los primeros 10 minutos del episodio IV.
Hay que recordar y agradecerle a Star Wars los sables de luz, los Tie Fighters  y las X-Wings, los AT-AT y los Snowspeeder enredándole las patas. Los Star Destroyer y el Super Star Destroyer Executor. Agradecerle por haber hecho la nave espacial más la zorra de todo el universo: el Millenium Falcon, que hizo mis onces más entretenidas porque cuando pequeño agarraba mi pan hallulla y al mascarlo una sola vez, me imaginaba que era esa nave y terminaba jugando con mi comida. Hay que agradecer por las Speederbikes, porque cuando se logren crear de verdad, Harley Davidson se va a ir a la mierda. Hay que agradecer –y odiar- el infinito merchandise, porque me ha permitido tener una pobre copia de todo lo anterior.



Hay que agradecerle a Star Wars por su historia, su guión y sus tan bien caracterizados personajes. Puede sonar exagerado, pero el desarrollo de los mismos a lo largo de la trilogía, las vicisitudes a las que se enfrentan, hacen que estas películas sean una suerte de representativo de lo que se considera “la novela total”. Probablemente los puristas me cagarían a palos por esta afirmación, pero no hay que olvidar las mil aristas de las que se puede analizar este film. Todos los personajes son complejos en la medida que vemos cómo los hechos acaecidos les afectan en sus decisiones y opiniones; es tremendamente meritorio que personajes como R2-D2 o Chewbacca tengan personalidades totalmente identificables y únicas. Es difícil imaginarse estas películas sin toda la hermosa parafernalia tecnológica que presenta, pero aun así, si la desechamos, la historia resiste sin problemas.
Probablemente un género en sí mismo, Star Wars dio un golpe a la cátedra realizando una amalgama entre el género fantástico y la ciencia ficción, porque esta historia no puede ser considerada como Ci-Fi, a pesar de la impresionante exhibición de tecnología que utiliza de estética, sino como un relato de fantasía –de hecho la película parte con una de las frases más arquetípicas de las historias fantásticas, “Érase una vez, en un reino muy lejano”- en donde el concepto de La Fuerza le da el toque espiritual preciso que convierte a la historia en algo muy cercano a la esencia humana.
Hay que dar gracias por el traje de esclava de la Princesa Leia, y porque no hay nada más sexy que una mina que le guste Star Wars y que, además, le guste usar ese traje... o lo que se le venga en mente que tenga que ver con la trilogía. Dato para las féminas: Star Wars es siempre, SIEMPRE, sexy. Al revés es ñoño, pero mientras sea una mina la que lleve algo puesto con motivo de Star Wars, es y será siempre sexy. Esto es un hecho.



Hay que agradecer a Star Wars por contarnos la historia de Darth Vader.
En fin, que la verdad hay mucho por qué dar gracias, probablemente es por esto que muchos endiosan a George Lucas, por esto es que muchos quisieron declararse Jedi en el censo 2012, por eso hay algunos que viven una suerte de vida de anacoreta bajo los preceptos de los Jedi
¿Yo? Yo soy solo un ñoño recordando que mayo es un mes para celebrar y que Star Wars marcó, para bien o para mal, mi apacible vida terrícola.
May the force be with you!