viernes, 25 de mayo de 2012

Mayo es el mes de Star Wars!!!


Mayo es el mes de Star Wars

Había creado un blog hace años –por lo menos dos-, pero no fue sino hasta hace poco que me acordé de él, y lo más triste es que no había subido ningún tipo de contenido. Nada de nada. Ni un solo artículo. Después de pensar durante al menos dos semanas qué subir –o sea que después de pasar varias horas frente a la pantalla de mi pc, en blanco y con los dedos sobre el teclado-, me llegó la inspiración divina –o de la Fuerza- luego de estar viendo, pero no observando –como diría Sherlock-, el fondo de mi pantalla y fijarme en que tenía puesto una imagen de Darth Vader.
Lo anterior no tiene nada de novedoso, no es la primera vez que pongo de fondo una imagen de Vader, y generalmente mis imágenes las voy cambiando una vez a la semana. Claro que esta era algo especial; estaba puesta para conmemorar el Día Internacional de Star Wars, conocido en inglés como el Star Wars Day, fecha en la cual, como podrán deducir sin mayor esfuerzo, se recuerda y celebra en todo el mundo –específicamente en toda la parte del mundo que tenga algo de buen gusto- a Star Wars; la gran saga épica y espacial inventada por George Lucas, el mismo tipo que después la asesinaría despiadadamente y sin escrúpulos en mayo de 1999 con el estreno del Episodio I.
Es probable que la frase “I am your father” sea la más famosa de esta gran trilogía –episodios IV, V y VI, los otros tres corresponden a los caprichos de una mente senil rodeada de chupa penes que no fueron capaces de frenarlo o declararlo interdicto frente a la bazofia que estaba “creando”-, todo el mundo la conoce. Dicho sea de paso, la frase es probablemente una de las más famosas de la historia del cine. A juicio personal, creo que no es la más famosa de la trilogía, pero sí la mejor. La más famosa debería ser “May the Force be with you” (Que la Fuerza te acompañe, aunque la traducción correcta debiera decir algo como “que la Fuerza sea contigo”), frase que se repite a lo largo de toda la trilogía -y de las otras tres mierdas hechas por LucasArts y el Instituto APLAPLAC-. Y he aquí que el lenguaje nos regala el Star Wars Day, ya que el 4 de mayo –may the fourth, en inglés- vendría siendo un parónimo de may the Force, por lo que si decimos –en inglés- “que el cuatro de mayo sea contigo”, básicamente suena muy parecido a decir “que la Fuerza sea contigo”. Mis agradecimientos al ñoño que se le ocurrió.



Pero hay más que sólo una coincidencia sonora en todo esto; todas, absolutamente todas las películas de esta saga fueron estrenadas en el mes de mayo. Para George Lucas, que nació el 14 de mayo, probablemente esto debe ser una “coincidencia” de lo más feliz. De hecho, el Geek Pride Day, término acuñado el 2006 en España como el Día del orgullo friki, es celebrado internacionalmente el 25 de mayo, en honor al estreno de la primera película de la trilogía, A new Hope, estrenada el mentado día del año 1977. Así es, mayo es el mes más bakán del universo.
Hay razones de sobra para celebrar a Star Wars, quizás la principal es recordarle al mundo lo buena que es como historia, y hacerlos olvidar el trago amargo que significó la segunda trilogía. Hay que recordar, cada tanto, que esta historia es mucho más que los increíblemente bien logrados efectos especiales que me dejaron sin habla incluso cuando la vi en un viejo televisor en blanco y negro. O sea, hay películas actuales que tienen peores efectos especiales que los de Star Wars hace 40 años atrás.
Hay que rememorar su música, tan fácilmente identificable como recordable; creo que todo el mundo se emociona un poco –ok, vale, quizás no todo el mundo y sólo los fanáticos- cuando escuchan el opening y se imaginan de inmediato esas enormes letras amarillas perdiéndose en el espacio de una galaxia muy, muy lejana. Pero no sólo el opening, temas como la marcha imperial, el tema de la cantina, la batalla contra la primera Estrella de la Muerte, la tristemente célebre Duel of the Fates; Dios, si hasta la fanfarria de la 20th Century Fox se luce como nunca en estas películas.


Es bueno recordar, insisto, en lo icónico de estas películas, en el inconmensurable aporte, como el universo estrellado que sirve de telón de fondo, a la historia del cine moderno. A estas alturas Star Wars es parte de una herencia cultural de tiempos que se nos antojan lejanos pero que en realidad sucedieron ayer, cuando el mundo vivía polarizado y con el temor de que una debacle nuclear acabar con todo el planeta. En plena Guerra Fría, Lucas desarrolló esta ópera galáctica –como ha sido llamada- que hablaba sobre lo peligroso de los totalitarismos y la falta de libertad, representada en un Imperio Galáctico, tremendamente plúmbeo y uniformado que recordaba peligrosamente la cercanía que unía a esa generación con la Alemania de Hitler. Probablemente no hay escena más poderosa como reflejo de esto que aquella en que un confiado y enérgico Moff Tarkin tranquiliza a una acalorada audiencia que discutía sobre lo peligroso que era retener a la Princesa Leia, diciéndoles que ya daba todo lo mismo porque el Emperador acababa de cagarse en el Senado Galáctico suprimiendo definitivamente la democracia en la galaxia, dejando todo el control del universo a los operarios de la Estrella de la Muerte. Igual como que eso acojona a cualquiera.


Hay que recordar y homenajear a Star Wars porque llenó al cine de escenas para la posteridad. Puede ser sólo opinión mía, pero hagan el siguiente ejercicio en sus mentes: fanfarria de la 20th Century Fox, silencio intenso y epígrafe A long time ago in a galaxy far, far away… explosión de la orquesta sinfónica de la mano de Williams y grandes letras amarillas en el universo que se alejan a lo desconocido, Star Wars, Episode IV (¡cuatro po’ weón, cuatro!), A New Hope, un prólogo de lo más intenso con la aún más intensa sinfonía de fondo, pequeño adagio musical y luego una nave que aparece a tus espaldas perseguida por un Star Destroyer INTERMINABLE. Dos robots que hablan algo preocupados –bueno, uno más que otro-, disparos de pistolas láser entre la nave abordada y la nave atacante, soldados imperiales de blanco riguroso que parecen robots fabricados en masa de lo iguales que son –jajaja, fabricados en masa de lo iguales que son, ¿entienden?, buenísima-, silencio en la nave y posición rígida; de entre el humo de la batalla, aparece ÉL. Menos de 10 minutos de película y lo épico supera cualquier pronóstico.
Eso considerando sólo los primeros 10 minutos del episodio IV.
Hay que recordar y agradecerle a Star Wars los sables de luz, los Tie Fighters  y las X-Wings, los AT-AT y los Snowspeeder enredándole las patas. Los Star Destroyer y el Super Star Destroyer Executor. Agradecerle por haber hecho la nave espacial más la zorra de todo el universo: el Millenium Falcon, que hizo mis onces más entretenidas porque cuando pequeño agarraba mi pan hallulla y al mascarlo una sola vez, me imaginaba que era esa nave y terminaba jugando con mi comida. Hay que agradecer por las Speederbikes, porque cuando se logren crear de verdad, Harley Davidson se va a ir a la mierda. Hay que agradecer –y odiar- el infinito merchandise, porque me ha permitido tener una pobre copia de todo lo anterior.



Hay que agradecerle a Star Wars por su historia, su guión y sus tan bien caracterizados personajes. Puede sonar exagerado, pero el desarrollo de los mismos a lo largo de la trilogía, las vicisitudes a las que se enfrentan, hacen que estas películas sean una suerte de representativo de lo que se considera “la novela total”. Probablemente los puristas me cagarían a palos por esta afirmación, pero no hay que olvidar las mil aristas de las que se puede analizar este film. Todos los personajes son complejos en la medida que vemos cómo los hechos acaecidos les afectan en sus decisiones y opiniones; es tremendamente meritorio que personajes como R2-D2 o Chewbacca tengan personalidades totalmente identificables y únicas. Es difícil imaginarse estas películas sin toda la hermosa parafernalia tecnológica que presenta, pero aun así, si la desechamos, la historia resiste sin problemas.
Probablemente un género en sí mismo, Star Wars dio un golpe a la cátedra realizando una amalgama entre el género fantástico y la ciencia ficción, porque esta historia no puede ser considerada como Ci-Fi, a pesar de la impresionante exhibición de tecnología que utiliza de estética, sino como un relato de fantasía –de hecho la película parte con una de las frases más arquetípicas de las historias fantásticas, “Érase una vez, en un reino muy lejano”- en donde el concepto de La Fuerza le da el toque espiritual preciso que convierte a la historia en algo muy cercano a la esencia humana.
Hay que dar gracias por el traje de esclava de la Princesa Leia, y porque no hay nada más sexy que una mina que le guste Star Wars y que, además, le guste usar ese traje... o lo que se le venga en mente que tenga que ver con la trilogía. Dato para las féminas: Star Wars es siempre, SIEMPRE, sexy. Al revés es ñoño, pero mientras sea una mina la que lleve algo puesto con motivo de Star Wars, es y será siempre sexy. Esto es un hecho.



Hay que agradecer a Star Wars por contarnos la historia de Darth Vader.
En fin, que la verdad hay mucho por qué dar gracias, probablemente es por esto que muchos endiosan a George Lucas, por esto es que muchos quisieron declararse Jedi en el censo 2012, por eso hay algunos que viven una suerte de vida de anacoreta bajo los preceptos de los Jedi
¿Yo? Yo soy solo un ñoño recordando que mayo es un mes para celebrar y que Star Wars marcó, para bien o para mal, mi apacible vida terrícola.
May the force be with you!



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