viernes, 28 de septiembre de 2012


Pluma forjada

“Me gustaría que la vida no fuera tan corta –pensó-. Aprender un idioma toma tanto tiempo, así como todas las cosas sobre las que uno quisiera saber”
El camino perdido
J. R. R. Tolkien

Incluso su apellido, precedido por las tres sonoras consonantes, logra evocar una sensación de mito, de héroe medieval de alguna tribu vikinga, J. R. R. Tolkien, el sonido fuerte y ancestral que asalta una memoria heredada en la cultura de las leyendas que nos precedieron, como una música que nos suena familiar pero no sabemos distinguir con exactitud dónde la aprendimos; Tolkien, la lengua que resiste el aire de la garganta para explotar en una sonora sílaba seguida de un suave diptongo.

John Ronald Reuel Tolkien nació el Bloemfontein, Sudáfrica, el 3 de enero de 1892. El mayor de dos hermanos, a temprana edad quedó huérfano de padre, por lo que su madre los llevó de vuelta a su natal Inglaterra.

Desde temprana edad, Tolkien acostumbraba a pasear y disfrutar de la exuberante naturaleza de Worcestershire, la que él reconocería posteriormente como parte importante en la inspiración que lo llevó a desarrollar la alta fantasía a la que se dedicaría de adulto. Fue en esta época en que siendo un niño se embriagó de primavera, caminos para recorrer, árboles y riachuelos justo cuando su imaginación comenzaba a desarrollarse. Los años en la aldea de Sarehole serían la génesis de la entrañable Comarca de Bilbo Bolsón. Tolkien siempre habría de recordar estos años como tiempos felices y únicos; “Todos los rincones de este condado (hermosos o sórdidos) son para mí, de alguna manera indefinible, <<mi casa>>, más que cualquier otra parte del mundo”. Ya en estos años se comenzaba a configurar también su pasión por la filología y la mitología europea; jugaba con su hermano a crear palabras en un lenguaje propio que nadie más conocía, y estudiaba mucho, ayudado por su madre, leyendo historias épicas, pero disfrutando también de clásicos como la compilación de colores de libros de hadas de Andrew Lang o la famosísima Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll.





No habría de pasar mucho tiempo hasta que la tragedia se acercara de nuevo a Tolkien –como habría de hacerlo muchas veces más- con la temprana muerte de su madre producto de un coma diabético cuando éste tenía sólo 12 años. Alejado de su familia, los hermanos Tolkien quedaron al cuidado del sacerdote católico, Padre Francis Xavier Morgan, quien sería uno de los pilares fundamentales y guía espiritual en la vida de Tolkien, convirtiéndose para los hermanos en un verdadero padre más que en un tutor, a pesar de la furiosa estrictez que demostró tener en el cuidado y formación académica de sus protegidos.

Tolkien entró estudiar al Exeter College de Oxford, graduándose con honores de la carrera de literatura y lengua inglesa; siendo muy joven aún, y contra la opinión del padre Morgan, contrajo matrimonio a la edad de 21 años con quien sería el único amor de su vida, Edith Mary Bratt, a quien había conocido a la edad de 16 años. Pronto el joven matrimonio tuvo que separarse al ser Tolkien destinado como teniente segundo de los fusileros de Lancashire y ser enviado al frente de batalla en Somme, durante la I Guerra Mundial. Esta época también sería relevante dentro de su vida como escritor, al fraguarse con la sangre de amigos y compatriotas, el día a día en las trincheras y la lejanía de su esposa, de manera imborrable los horrores que la guerra significaba. Si bien Tolkien fue devuelto a Inglaterra producto de haber contraído una enfermedad conocida como “fiebre de las trincheras”, nunca pudo recuperarse del todo de la tristeza que la guerra le dejó.



Tolkien pudo rehacer su vida y volver, al menos en una pieza, con su amada Edith, con la cual tuvieron cuatro hijos. Pasó las siguientes décadas trabajando como profesor, primero en la Universidad de Leeds y luego volviendo a su alma mater en la Universidad de Oxford. Es en estos años en donde se cimienta su carrera intelectual, desarrollando sus trabajos de investigación sobre las antiguas sagas europeas como el Beowulf  o algunas leyendas artúricas, traduciéndolas desde su idioma original, pero también comienza su carrera literaria cuando en 1930, después que un alumno le entregara un examen con la hoja en blanco, escribiría en ella “En un agujero en el suelo vivía un Hobbit”.

Considerado como uno de los escritores más influyentes del siglo XX en Inglaterra, sus libros son un referente cultural importante dentro de la literatura de corte fantástico, asociado específicamente a la fantasía épica y la alta fantasía. Debido a su carrera académica, los libros de Tolkien están cargados de sus intereses por las lenguas, siendo famoso por la invención del quenya y el sindarin, los idiomas utilizados por los elfos. Su escritura se hace cargo del acervo cultural de las leyendas y mitos europeos, logrando de esa manera escribir un relato moderno en clave medieval.

Si bien se consideró siempre un enemigo de las alegorías, es imposible no ver plasmada en sus obras las alusiones a las experiencias de vida del autor, pero esto puede ser entendido debido a los temas tan esencialmente humanos que se ven reflejados en los personajes creados por Tolkien, los cuales, a pesar del mundo de fantasía en el que viven, los sentimos cercanos y tremendamente verosímiles en sus vicisitudes. Es por eso que historias como las de El Señor de los Anillos, a pesar del tiempo en el que fue escrita, la encontramos, de alguna manera, totalmente actual.



Entre sus obras más famosas destacan El Hobbit, El Señor de los Anillos, El Silmarillion, Mithopoeia, Hoja de Niggle, Beowulf: los monstruos y los críticos, Sir Gawain y el Caballero Verde (estas dos últimas corresponden a trabajos académicos), entre otras.

J. R. R. Tolkien falleció el 2 de septiembre de 1973 a la edad de 81 años. Sus restos están en el cementerio de Wolvercote en Oxford, junto a su esposa Edith. En su lápida se pueden leer los nombres de ambos asociados a dos personajes de El Silmarillion; Béren y Lúthien, un humano y una elfa que desafiaron a la muerte por amor.


2 comentarios:

  1. Cómo es posible que nadie haya comentado. Esta reseña biográfica destila cariño por los cuatro costados. Se nota, en la síntesis y concreción del texto una bagaje amplio. Reconozco personalmente algo de Humphrey Carpenter que fue el autor que leí en mis años colegiales cuando quise saber más de Tolkien. No se que otras referencias más modernas hay, pues hace más de 15 años que no leo nada suyo o relacionado con él.
    Felicitaciones y agradecimientos. Me hiciste recordar la emoción de conocer a Tolkien, sepultada un poco en los últimos 15 años por la sobreexposición mediática por las películas.
    Un saludo desde Colombia.

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  2. PD/ llegué a este blog siguiendo un comentario tuyo en https://mundodefede.blogspot.com/2012/12/un-repaso-los-comics-de-disney-editados.html?showComment=1535235318683#c9174875858232458520
    Donde te dejé una respuesta a tu pregunta.

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